miércoles, 29 de diciembre de 2004
Ciudadanos creen que problema de convivencia es de todos
Un sondeo realizado por El Tiempo reveló que a juicio de los habitantes de Barcelona y Puerto La Cruz, una adecuada formación en el hogar, junto a una campaña de concientización sobre el respeto a los demás y a las normas, sería la vía para enrumbarnos por el camino de la armonía. Los consultados opinan que las vicisitudes del colectivo no son competencia exclusiva de los gobernantes
PUERTO LA CRUZ.- El problema de la convivencia ciudadana no es competencia exclusiva de los entes oficiales, sino que atañe a todo el colectivo.
Esa fue la conclusión que se obtuvo en un sondeo realizado por El Tiempo a varios residentes de la zona norte del estado Anzoátegui, a propósito de la escasa preocupación por el ornato del entorno y la anarquía que se observa en distintas situaciones de la vida cotidiana.
Para el comerciante Antonio Rangel el asunto de la coexistencia "está ligada a la cultura de cada persona". Cree que el comportamiento de un individuo depende de la educación y los valores recibidos en su hogar.
"Y no se debe a la falta de estudios, sino a que no se presta la necesaria atención a nuestros hijos. Esto es un problema de crianza".
Considera que cada quien tiene que poner de su parte para lograr una relación armónica con los demás.
En cambio, David Miguel no duda en afirmar que se requiere mayor fuerza en la aplicación de las leyes. "Anzoátegui no es el único escenario de desidia, Venezuela entera sufre este mal. Pareciera que viviéramos en un país sin regulaciones".
Y el vigilante Manuel Gómez critica la falta de colaboración con el resto de los ciudadanos . "El venezolano incurre en irrespeto a las leyes y a las personas".
Sin embargo piensa que "con una campaña de concientización se pueden recuperar los espacios de tolerancia y armonía que se han perdido".
Nunca es tarde
"¿Qué tanto nos puede costar aprender a ser mejores?", se preguntó el estudiante Wilmer Calzadilla.
Por ello no duda de que con un plan para crear conciencia colectiva la gente podría mejorar su calidad de vida.
"No son exclusivamente los gobiernos los que deben poner manos a la obra. Todos tenemos que aportar nuestro grano de arena".
Con él coincide su compañero Wilmer Nava, quien opina que el proceso de aprendizaje no se limita a la etapa juvenil. "Nunca es tarde para aprender".
Por su parte el ama de casa Margarita Sánchez dice que en los colegios se instruye tímidamente sobre el tema. "Debería existir una asignatura en la que los niños aprendan de leyes para que las acaten y defiendan".
Mientras, subraya, en la enseñanza escuela-hogar se debe inculcar a los menores la importancia de mantener las calles limpias, respetar las señales de tránsito y las disposiciones en general.
"Tal vez ésta sea la única forma de romper el círculo vicioso en que hemos caído y asumir la responsabilidad que nos cabe para el adecuado desenvolvimiento de la vida en sociedad".
Educación ciudadana
Tanto la psicóloga María Eugenia Comas como las personas consultadas coinciden en que uno de los nuevos caminos a emprender para combatir la falta de cariño a nuestra ciudad es brindar una mejor educación cívica a los niños, bien sea en la escuela o en sus hogares.
Basado en esta premisa, el comerciante Antonio González hizo hincapié en que las generaciones venideras deben adquirir más conocimientos sobre la convivencia en sociedad.
A su juicio, para lograr ese objetivo se requieren personas con visión de futuro. "No podemos seguir viviendo como si no hubiese un mañana, porque sí lo hay", aseguró.
Conducta colectiva refleja autoestima
La psicóloga clínica María Eugenia Comas plantea que la tendencia a quebrantar las leyes de la convivencia ciudadana obedece a que existen pocos modelos coherentes para imitar.
A su juicio, la ausencia de valores dentro del seno familiar incrementa las posibilidades de repetir ciertas conductas, aunque vayan en desmedro del colectivo.
"Lo que pasa es que no hay suficientes modelos y eso explica la conducta de algunas personas, aunque hay otras que se comportan de manera cívica. Ante un semáforo, por ejemplo, muchos conductores irrespetan las luces, pero hay quienes esperan su turno para continuar su camino".
Según la especialista en la actualidad predomina el comportamiento negativo y por eso considera necesario iniciar un proceso concientizador.
"Debemos asumir la responsabilidad de nuestras casas, edificios, carros, bultos, habitaciones, negocios. De este modo lograremos avanzar en la solución del problema".
También resaltó la experta en comportamiento humano que se pueden aprovechar los conflictos de valores para crear conciencia en los más jóvenes por medio de la educación.
Un momento ideal para inculcar buenas normas a los hijos se presenta cuando la conducta infractora nos hace parecer "pendejos".
"Ese es el instante en que nos corresponde explicarles por qué debemos acatar las leyes establecidas. Así, en su diario quehacer repetirán la conducta".
PUERTO LA CRUZ.- El problema de la convivencia ciudadana no es competencia exclusiva de los entes oficiales, sino que atañe a todo el colectivo.
Esa fue la conclusión que se obtuvo en un sondeo realizado por El Tiempo a varios residentes de la zona norte del estado Anzoátegui, a propósito de la escasa preocupación por el ornato del entorno y la anarquía que se observa en distintas situaciones de la vida cotidiana.
Para el comerciante Antonio Rangel el asunto de la coexistencia "está ligada a la cultura de cada persona". Cree que el comportamiento de un individuo depende de la educación y los valores recibidos en su hogar.
"Y no se debe a la falta de estudios, sino a que no se presta la necesaria atención a nuestros hijos. Esto es un problema de crianza".
Considera que cada quien tiene que poner de su parte para lograr una relación armónica con los demás.
En cambio, David Miguel no duda en afirmar que se requiere mayor fuerza en la aplicación de las leyes. "Anzoátegui no es el único escenario de desidia, Venezuela entera sufre este mal. Pareciera que viviéramos en un país sin regulaciones".
Y el vigilante Manuel Gómez critica la falta de colaboración con el resto de los ciudadanos . "El venezolano incurre en irrespeto a las leyes y a las personas".
Sin embargo piensa que "con una campaña de concientización se pueden recuperar los espacios de tolerancia y armonía que se han perdido".
Nunca es tarde
"¿Qué tanto nos puede costar aprender a ser mejores?", se preguntó el estudiante Wilmer Calzadilla.
Por ello no duda de que con un plan para crear conciencia colectiva la gente podría mejorar su calidad de vida.
"No son exclusivamente los gobiernos los que deben poner manos a la obra. Todos tenemos que aportar nuestro grano de arena".
Con él coincide su compañero Wilmer Nava, quien opina que el proceso de aprendizaje no se limita a la etapa juvenil. "Nunca es tarde para aprender".
Por su parte el ama de casa Margarita Sánchez dice que en los colegios se instruye tímidamente sobre el tema. "Debería existir una asignatura en la que los niños aprendan de leyes para que las acaten y defiendan".
Mientras, subraya, en la enseñanza escuela-hogar se debe inculcar a los menores la importancia de mantener las calles limpias, respetar las señales de tránsito y las disposiciones en general.
"Tal vez ésta sea la única forma de romper el círculo vicioso en que hemos caído y asumir la responsabilidad que nos cabe para el adecuado desenvolvimiento de la vida en sociedad".
Educación ciudadana
Tanto la psicóloga María Eugenia Comas como las personas consultadas coinciden en que uno de los nuevos caminos a emprender para combatir la falta de cariño a nuestra ciudad es brindar una mejor educación cívica a los niños, bien sea en la escuela o en sus hogares.
Basado en esta premisa, el comerciante Antonio González hizo hincapié en que las generaciones venideras deben adquirir más conocimientos sobre la convivencia en sociedad.
A su juicio, para lograr ese objetivo se requieren personas con visión de futuro. "No podemos seguir viviendo como si no hubiese un mañana, porque sí lo hay", aseguró.
Conducta colectiva refleja autoestima
La psicóloga clínica María Eugenia Comas plantea que la tendencia a quebrantar las leyes de la convivencia ciudadana obedece a que existen pocos modelos coherentes para imitar.
A su juicio, la ausencia de valores dentro del seno familiar incrementa las posibilidades de repetir ciertas conductas, aunque vayan en desmedro del colectivo.
"Lo que pasa es que no hay suficientes modelos y eso explica la conducta de algunas personas, aunque hay otras que se comportan de manera cívica. Ante un semáforo, por ejemplo, muchos conductores irrespetan las luces, pero hay quienes esperan su turno para continuar su camino".
Según la especialista en la actualidad predomina el comportamiento negativo y por eso considera necesario iniciar un proceso concientizador.
"Debemos asumir la responsabilidad de nuestras casas, edificios, carros, bultos, habitaciones, negocios. De este modo lograremos avanzar en la solución del problema".
También resaltó la experta en comportamiento humano que se pueden aprovechar los conflictos de valores para crear conciencia en los más jóvenes por medio de la educación.
Un momento ideal para inculcar buenas normas a los hijos se presenta cuando la conducta infractora nos hace parecer "pendejos".
"Ese es el instante en que nos corresponde explicarles por qué debemos acatar las leyes establecidas. Así, en su diario quehacer repetirán la conducta".

